lunes, 12 de octubre de 2015

Teodora y Justidiano

Teodora había sido coronada junto a su marido un 4 de abril del año 527 y gozaba al máximo de su poder. Es por eso que cuando se dio la revuelta de Nika, mostró de qué acero estaba hecha. Dos grupos políticos, rivales entre sí, comenzaron un alboroto en el hipódromo. Luego prendieron fuego a varios edificios gubernamentales y proclamaron a un nuevo emperador. Justiniano y sus oficiales no pudieron controlar a la muchedumbre, y ya estaban listos para hacer operativo cusuco cuando Teodora se armó de valor, lanzó un discurso de la importancia de un hombre que moría como líder por encima de la de otros que vivían como cobardes, y la gente se conmovió. Ipso facto, Justiniano dejó de actuar como eunuco y se lanzó a atacar a los rebeldes con sus huestes. Unos 30 mil rebeldes murieron en el Hipódromo, emergiendo Justiniano como victorioso en gran parte por la valentía y el coraje de su hermosísima esposa.

Teodora impulsó el embellecimiento de la ciudad de Constantinopla, erigiendo puentes y acueductos además de 25 iglesias, entre ellas la de Hagia Sofía. Teodora además protegió a los miembros de la secta monofisita, llegando a instalar como patriarca de Constantinopla a un prelado de esa secta. Teodora además fue una genuina reformista social y una verdadera mecenas del arte sin necesidad de bombo y platillo o de estafar a ninguna entidad financiera.

En 548 se le manifestó un incontenible cáncer de pecho que en pocos meses le arrebató la vida. Tenía poco más de 40 años y había logrado entrar en la galería de personajes más relevantes y decisivos de la Historia. Su cuerpo fue remitido a la Iglesia del Santo Apóstol, uno de los templos más espléndidos que ella y Justiniano habían mandado a construir.

Bellos mosaicos que rememoran la belleza de Teodora aún existen en Ravena, Italia. Justiniano quedó como cúcala desarbolada a la muerte de su consorte, y una secta de cristianos la considera una santa cuya fiesta se conmemora los 30 de diciembre. Para otros, entre ellos Procopio, Teodora fue una ramera oportunista que manipuló descaradamente a Justiniano. Sin embargo, la influencia de esta preciosa y audaz mujer sigue sintiéndose incluso hoy en día en las obras de feministas y filántropos que han sabido recoger su ejemplo.




 Justianiano y Teodora de Bizancio

Justiniano y Teodora




Imperio Bizantino

Expansión del Imperio Bizantino durante el reinado de Justiniano



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